De asistencia, de apoyo emocional, es lo mismo? Se considera perro de asistencia a aquel que fuere individualmente entrenado para realizar labores en beneficio de una persona con discapacidad. Podemos distinguir perro guía, perro de señal, perro de servicio, y perro de respuesta, se encuentran reconocidos en la Ley 19.284 y el Decreto 223. El perro de asistencia puede acompañar permanentemente a la persona a todo edificio, construcción, infraestructura o espacio de uso público, sea de propiedad privada o pública, destinada a un uso que implique la concurrencia de público. Del mismo modo pueden utilizar los medios de transporte.

Los perros de apoyo emocional por su parte, se consideran necesarios para la salud mental de sus dueños en enfermedades como la ansiedad, depresión, fobia social y otros. Es un profesional de salud mental quien debe validar la condición de perro de apoyo emocional. Estos no necesitan de un adiestramiento específico, pero si seguir normas básicas de convivencia. No se encuentran actualmente regulados en la legislación nacional, pero surge con fuerza la voz de quienes piden que se legisle respecto de ellos, en tiempos en que la salud mental se ha visto fuertemente afectada, y donde los índices de licencias médicas por este tipo de afecciones han aumentado exponencialmente.

Pero continuemos con los “perros de asistencia”, todas las personas con discapacidad tienen derecho a ser acompañadas por uno, son mascotas que pasan por un entrenamiento riguroso por parte de personas o instituciones con reconocimiento legal. Deben portar un distintivo oficial, y no se les puede negar la entrada arbitrariamente, quienes lo hagan podrán recibir multas de 10 a 120  UTM.

Existen algunas razas que cumplen con mayor facilidad esta labor, por ejemplo el Labrador y el Golden Retriever, su entrenamiento comienza a temprana edad y dura cerca de dos años. Es importante estar informados de los derechos que se reconoce a estos perros y sus dueños, para evitar casos como el ocurrido en Argentina, donde a un niño de 8 años  con síndrome de Angelman, que afecta su capacidad intelectual, física, emocional y social, se le impidió el ingreso de su perro de asistencia “Atun”, a un hotel y un shopping, no obstante llevar su chaleco identificatorio.